Me temo que se me está acabando la inspiración. Y es que gasto demasiada a lo largo del día intentando ser diplomática con los clientes que a diario pasan por el local en el que trabajo.Gente de lo más variopinta e interesante, de verdad, pero agotadores al fin y al cabo. Me pregunto a menudo si elegí bien la forma de ganarme la vida, si la hostelería es realmente el oficio adecuado para mí, que soy una anti-social convencida y declarada. Aunque probablemente sea un poco tarde para hacerme esa pregunta, tras 18 años de dedicación, ya no sabría hacer otra cosa, seguramente. No me malinterpreteis, me encanta mi trabajo, es realmente enriquecedor, especialmente en este local, que respira un cierto aire bohemio y por el que, por la zona en la que está ubicado, pasa gente de todos tipos, de todos los colores y de todas las condiciones.¡PERO POR DIOS, NO PODRÍAN TENER UN POCO DE COMPASIÓN???!!!!
Hay días que son para olvidar, como dice uno de mis compañeros, pero empiezo a creer que últimamente hay cadademasiados días para olvidar...O tal vez es quecon la edad voy teniendo cada vez menos paciencia, menos aguante.
Hay clientes de todo tipo, a saber:encantadores, artistas, egocéntricos, tímidos, impacientes, súper pacientes, cotillas, discretos, fieles, infieles, previsibles, sorprendentes, de ideas fijas, indecisos... Tantos como tipos de personas hay en el mundo. Este es el mejor escaparate de la vida que se puede encontrar, de verdad.
Os contaría unas cuantas anécdotas, perome dejaron psicológicamente agotada unos cuantos especímenesque hoy pasaron por allí. Tal vez mañana, si me quedan fuerzas...
Siempre me ha gustado escribir. Como tantas niñas tuve un diario de niña, y seguí haciéndolo de mayor, con más o menos regularidad. Hoy he queridorecuperar esa sana costumbre de escribir lo que pienso y lo que siento, aunque se me hace extraño pensar que puedan leerlo montones de personas que ni siquiera conozco. Jamás se me habría ocurrido enseñarle mis diarios a nadie, aunque así sea más fácil, cuando no ves las caras de quienes lo leen. Por supuesto que a un diario le cuentas cosas que jamás le contaríasa nadie, absolutamente a nadie, es una prolongación de uno mismo. Eso es lo que pretendo que sea este blog, una parte de mí, un yo, que no otro yo, sino yo misma, no sé si me explico. La verdad es que ni siquiera creo tener nada demasiado interesante que contar, supongo que mi vida es como tantas otras, con sus más y sus menos, sus altos y sus bajos. En fin, espero que sirva para algo, al menos a mí me servirá como terapia, espero. Y si alguien se evade de sus historias leyendo las mías pues mucho mejor.
